Andrés Cardona Giorgi

Hay momentos en que la vida pide ser pensada de nuevo, y vivida desde otro lugar.

Psicólogo en Bogotá y online: duelo, cáncer, pareja y ansiedad

Acompaño a adolescentes, adultos, parejas y familias cuando la vida se vuelve densa: una pérdida, un diagnóstico, una relación que se resquebraja o un malestar sordo que no termina de irse. La terapia puede ser el lugar donde eso que pesa encuentre palabras, y donde las palabras abran un camino.

Escribirme no te compromete a nada. Te leo y te respondo personalmente, lo antes posible. Atención presencial en Bogotá y online.

Formación

  • PhD(c) · Candidato a Doctor en Psicología (Psicooncología)Universidad de Buenos Aires
  • Magíster en Psicología ClínicaPontificia Universidad Javeriana
  • Especialista en PsicooncologíaFundación Universitaria de Ciencias de la Salud (FUCS)
  • Experto en PsicooncologíaUniversidad Isabel I de Castilla
  • PsicólogoPontificia Universidad Javeriana

Psicólogo con tarjeta profesional y registro vigente en Colombia (RETHUS).

Andrés Cardona Giorgi
Psicólogo clínico, psicooncólogo y psicoterapeuta

Duelo y pérdidas

Para quien atraviesa una pérdida significativa: la muerte de un ser querido, el fin de una relación, la pérdida de la salud, de un trabajo, de un proyecto o de un lugar.

Amar y perder están hechos de la misma materia.

El duelo es la respuesta humana ante la pérdida de algo o de alguien que importa, y no solo ante la muerte. No tiene un tiempo correcto ni una forma correcta: puede llegar como tristeza, pero también como rabia, culpa, cansancio, confusión o una extraña distancia con aquello que antes tenía sentido.

Quizás te reconozcas aquí

  • Murió alguien que amabas y el dolor no cede, aunque a tu alrededor parezcan esperar que “ya lo hayas superado”.
  • Una separación, una migración, la pérdida de un trabajo o el final de un proyecto te duelen profundamente, aunque a tu alrededor nadie lo nombre como un duelo.
  • Vives una pérdida difícil de explicar: alguien que sigue presente pero ya no es el mismo, como ocurre en una demencia o una enfermedad grave, o una pérdida que no tiene cierre.
  • Atraviesas un duelo que otros no reconocen o minimizan, como una pérdida gestacional, una relación que no era pública o la muerte de una mascota.
  • Acompañas a alguien que se acerca al final de su vida y has empezado a despedirte mientras aún está aquí.
Cómo te acompaño

El trabajo no consiste en “cerrar” ni en olvidar, sino en encontrar el lugar que esa pérdida va a ocupar en tu vida. Exploramos el vínculo con lo que se perdió, las emociones que el dolor despierta y las circunstancias que pueden hacerlo más difícil: una muerte repentina o traumática, una relación que quedó inconclusa, la falta de apoyo o la acumulación de pérdidas.

Me apoyo en la comprensión contemporánea del duelo, que reconoce que es normal oscilar entre el dolor y la vida cotidiana, y que el vínculo con lo perdido puede transformarse en lugar de romperse. También estoy atento a las señales de un duelo que se prolonga y se vuelve incapacitante, lo que hoy se reconoce clínicamente como duelo prolongado, para acompañarlo con la especificidad que requiere.

Cáncer, enfermedad crónica y cuidados paliativos

Para pacientes, familiares y cuidadores, en cualquier momento de la enfermedad.

Que la vida siga siendo propia, también frente a la enfermedad.

Un diagnóstico de cáncer, de una enfermedad autoinmune o de otra enfermedad crónica parte la vida en un antes y un después. De pronto todo se organiza alrededor del cuerpo, los exámenes y los tratamientos, y lo que la persona siente, teme o se pregunta a veces no encuentra dónde decirse.

Quizás te reconozcas aquí

  • Recibiste un diagnóstico y sientes que tu vida quedó en suspenso.
  • El tratamiento te deja sin fuerzas, cambió tu cuerpo o la imagen que tienes de ti, o te cuesta sostener tu trabajo y tus rutinas.
  • Terminaste los tratamientos, pero el miedo a que la enfermedad regrese no te da tregua.
  • Te cuesta hablar con tu familia de lo que de verdad sientes, o no sabes cómo hablar de la enfermedad con tus hijos.
  • Cuidas a alguien enfermo y ya no sabes cómo sostenerte tú.
  • Enfrentas decisiones difíciles o el final de la vida, propio o de alguien amado.
Cómo te acompaño

Mi formación en psicooncología y mi experiencia en cuidados paliativos me permiten acompañar cada etapa de la enfermedad: el impacto del diagnóstico, los tratamientos, la vida después del cáncer, las recaídas y el final de la vida. Trabajamos el malestar emocional que la enfermedad despierta (el miedo, la incertidumbre, la tristeza, los cambios en el cuerpo y en los roles familiares) y también las preguntas existenciales que suelen aparecer.

Los cuidados paliativos no son solo para el final de la vida: buscan aliviar el sufrimiento físico, emocional, social y espiritual desde el diagnóstico de una enfermedad grave. Mi investigación doctoral se centra en el sentido, la dignidad y la manera en que las personas resignifican su historia frente a la enfermedad, y esa mirada orienta mi trabajo: aliviar el sufrimiento y acompañar para que la vida siga siendo propia.

Terapia de pareja

Para parejas que atraviesan un momento difícil: después de una infidelidad, con problemas de comunicación o pensando en separarse.

Una pareja es también una historia que dos personas escriben juntas.

A veces esa historia se atasca: lo que antes fluía se vuelve repetición, distancia o herida.

Quizás te reconozcas aquí

  • Discuten una y otra vez por lo mismo, y la conversación siempre termina en el mismo lugar.
  • Comparten la vida, pero sienten que ya no se encuentran, ni en lo emocional ni en lo íntimo.
  • Hubo una infidelidad y no saben si es posible reconstruir la confianza.
  • Un cambio grande, como la llegada de un bebé, una mudanza, una enfermedad o las tensiones con las familias de origen, desacomodó la relación.
  • Están pensando en separarse y quieren hacerlo sin hacerse más daño.
Cómo los acompaño

Trabajo desde un enfoque sistémico-complejo: más que buscar quién tiene la razón, observamos los patrones de interacción en los que quedan atrapados, la manera en que cada quien responde a lo que hace el otro y las historias que ambos traen de sus propias familias. En las sesiones los dos tienen un lugar para ser escuchados, y yo cuido que el espacio sea seguro y equilibrado. Acompaño a parejas en distintas etapas y configuraciones.

A partir de esa comprensión definimos juntos qué quieren cambiar y ensayamos nuevas formas de hablar, de reparar y de cuidarse. Si la decisión es separarse, el trabajo se orienta a que ese cierre sea claro, respetuoso y con el menor daño posible, especialmente cuando hay hijos de por medio.

Un criterio importante: cuando en la relación hay violencia, la prioridad es la seguridad, y la terapia conjunta no siempre es la indicada. Si es tu caso, lo conversamos con claridad para encontrar el acompañamiento adecuado.

Terapia familiar y adolescentes

Para familias en conflicto o en un momento de cambio, y para adolescentes que atraviesan un tiempo difícil.

Una familia es un sistema vivo.

Cuando algo cambia en uno de sus miembros, todos lo sienten, y lo que le pasa a uno suele expresar algo de lo que ocurre en el conjunto.

Quizás te reconozcas aquí

  • Los conflictos se repiten y la comunicación en casa se volvió tensa o distante.
  • La familia atraviesa una pérdida, una enfermedad o una separación, y cada uno lo vive a su manera.
  • Madres, padres e hijos ya adultos no logran encontrar una nueva forma de relacionarse.
  • Cuidan de un padre o una madre mayor, y las tareas y las tensiones se reparten de forma desigual.
  • Un hijo o una hija adolescente se ha encerrado en sí, está irritable, triste o en conflicto, y no saben cómo acercarse.
Cómo los acompaño

En terapia familiar no buscamos un culpable ni un “paciente problema”. Miramos la familia como un conjunto, con sus reglas, sus alianzas, sus formas de comunicarse y la etapa de la vida que atraviesa, para entender cómo participa cada uno en lo que pasa y qué puede cambiar. Las sesiones pueden incluir a toda la familia o a algunos de sus miembros, según lo que el proceso necesite.

Con adolescentes, a partir de los 15 años, construyo un espacio propio, donde puedan hablar con libertad, y acordamos desde el principio cómo participa la familia. Lo que comparte en sesión se respeta, con los límites que impone su protección. Al tratarse de menores de edad, el proceso requiere el consentimiento informado de sus padres o representantes legales y también su propio asentimiento.

Adultos autistas, con TDAH o altas capacidades

Para quien recibió un diagnóstico en la adultez o sospecha que su forma de funcionar es diferente.

Comprender tu forma de estar en el mundo, en lugar de corregirla.

Muchas personas llegan a la adultez con la sensación de haber vivido traduciéndose: adaptándose, enmascarando, preguntándose por qué lo que a otros les parece sencillo a ellas les cuesta tanto, o al revés.

Quizás te reconozcas aquí

  • Toda la vida te has sentido diferente, aunque no supieras por qué.
  • Te agota socializar o sostener una “máscara” para encajar, hasta quedarte sin energía para lo demás.
  • Recibiste un diagnóstico de autismo o TDAH en la adultez y quieres entender lo que significa para ti y para tu historia.
  • Te cuesta organizar tu tiempo, sostener la atención o regular tus emociones, y eso afecta tu trabajo o tus relaciones.
  • Tienes altas capacidades y, aun así, sientes que algo no termina de encajar.
Cómo te acompaño

Parto de una convicción: el autismo y el TDAH no son defectos que haya que corregir, sino formas distintas de procesar la información, de percibir y de relacionarse, que merecen ser comprendidas. Exploramos tu historia a la luz de esa comprensión, identificamos tus necesidades sensoriales, sociales y emocionales, y buscamos ajustes concretos para tu vida cotidiana, tu trabajo y tus vínculos.

Es frecuente que junto a la neurodivergencia aparezcan ansiedad, depresión o un agotamiento profundo por el esfuerzo sostenido de adaptarse; eso también tiene lugar en la terapia. Un diagnóstico tardío suele traer alivio, pero también duelo por lo que no se entendió antes. Y si aún no tienes un diagnóstico y lo sospechas, podemos explorarlo juntos y, si es pertinente, orientarte hacia una evaluación especializada.

Ansiedad, depresión y malestar en las etapas de la vida

Para quien carga un malestar que no sabe nombrar, siente que llegó a un límite o atraviesa un cambio de etapa.

El malestar también es una forma de pedir ser escuchado.

A veces el malestar no tiene un nombre claro, y no por eso es menos real. No es un error que haya que borrar: muchas veces es la señal de que algo en nosotros necesita atención.

Quizás te reconozcas aquí

  • Preocupación constante, tensión, inquietud o dificultad para descansar.
  • Tristeza, apatía, pérdida de interés o la sensación de que nada tiene mucho sentido.
  • Un agotamiento ligado al trabajo que no se va con el descanso: lo que se conoce como síndrome de desgaste profesional o burnout.
  • Síntomas en el cuerpo, como dolores o problemas de sueño o digestivos, en los que lo emocional tiene un peso importante.
  • Un cambio de etapa, como el paso a la adultez, la maternidad o la paternidad, una migración, la jubilación o el envejecimiento, que te movió el piso.
Cómo te acompaño

Trabajamos en dos tiempos que se acompañan: por un lado, lo que hoy necesita alivio, para que la vida diaria se vuelva más llevadera; por otro, la comprensión de lo que sostiene ese malestar en tu historia, tus vínculos y tu manera de vivir.

Todo empieza por una evaluación cuidadosa, porque no todo malestar es un trastorno ni toda tristeza es depresión. Cuando es necesario, y no siempre lo es, te oriento para una valoración por psiquiatría y trabajo en equipo con otros profesionales de la salud. Si hay síntomas físicos, es importante que también los valore un médico.

Las transiciones vitales tienen un lugar propio: cada etapa trae preguntas que a veces necesitan ser pensadas con alguien.

Autoconocimiento y crecimiento personal

Para quien, sin un problema puntual, quiere comprenderse con más profundidad.

No todo proceso nace de un síntoma; a veces nace de una pregunta.

Por qué repito ciertas historias, qué me mueve, de dónde vienen mis miedos y mis deseos, quién soy más allá de lo que se espera de mí: son preguntas que también merecen un espacio terapéutico.

Quizás te reconozcas aquí

  • Repites patrones en tus relaciones o en tus decisiones y quieres entender de dónde vienen.
  • Sientes que vives según lo que otros esperan y quieres encontrar tu propia voz.
  • Atraviesas una pregunta vocacional o existencial sobre el rumbo de tu vida.
  • Quieres comprender cómo tu historia familiar ha moldeado tu manera de ser.
  • Simplemente buscas un espacio para pensarte con profundidad.
Cómo te acompaño

Un proceso de autoconocimiento es una psicoterapia en sentido pleno, distinta del coaching o de los programas de superación personal: una exploración seria y cuidadosa de tu historia, tu familia, tus vínculos y los relatos con los que te cuentas quién eres. Con frecuencia, comprender de dónde viene una forma de sentir o de elegir abre la posibilidad de elegir de otra manera.

También aquí trazamos un rumbo: qué quieres comprender, qué te gustaría transformar y cómo vamos a reconocer que el proceso está siendo valioso para ti.

La vida como relato Ilustración simbólica: un escenario en penumbra, enmarcado por telones, con un haz de luz que cae sobre un libro abierto. Del libro nace un hilo dorado que se enreda, se desenreda y asciende atravesando un pentagrama, dejando notas a su paso, hasta recogerse en una espiral de luz, en cuyo centro brotan dos hojas.

Sobre mí

Elegí la psicología por vocación y por una pregunta que no ha dejado de acompañarme: qué nos hace humanos. Cómo sufrimos y cómo amamos, cómo nos vinculamos y cómo, aun en medio de la pérdida, encontramos maneras de seguir.

Llegué a la psicooncología y al duelo porque quería estar donde la psicología suele llegar tarde, o no llegar. Cuando aparece un cáncer, una enfermedad autoinmune o inflamatoria crónica, o una muerte cercana, la atención se concentra en el cuerpo, los tratamientos y los trámites, y lo que la persona vive por dentro queda en segundo plano. Ese es mi foco de interés clínico, siempre orientado a la calidad de vida: las preguntas que no tienen respuesta médica, el miedo que no se dice, el deseo de que la propia vida conserve sentido y dignidad en cada etapa. Por eso sigo de cerca la psiconeuroinmunoendocrinología, el campo que estudia cómo dialogan la vida emocional y los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino, y que respalda algo que la clínica muestra a diario: el cuerpo y la historia de una persona no se pueden separar.

El arte ha estado siempre en mi vida, y ha moldeado mi manera de trabajar. Canto y toco instrumentos de cuerda, y esa práctica afinó mi escucha: en una canción, como en una conversación, el sentido no está solo en las palabras, sino en el tono, en el ritmo y en los silencios. El teatro, que me acompaña desde muy joven, me enseñó a mirar las escenas que se repiten y los papeles que cada uno asume en ellas, algo muy cercano a lo que observamos en terapia cuando una pareja o una familia queda atrapada en el mismo guion. Esa sensibilidad es la que llevo a la consulta.

Trabajo desde un enfoque sistémico-complejo, y en consulta me importan el vínculo y la escucha. Me interesa tu historia y tus relaciones, no solo el síntoma; no aplico fórmulas, porque cada proceso es singular y tiene su propio ritmo. Combino la práctica clínica con la investigación doctoral y con la formación de otros profesionales, a través de seminarios y supervisión, un ejercicio que me mantiene revisando, con rigor y con humildad, cómo acompañar mejor.

Una conversación, aquí o en cualquier lugar del mundo Ilustración simbólica: dos sillas se miran frente a frente bajo una luz cálida. Detrás de ellas se eleva un globo terráqueo trazado con líneas finas. Desde el espacio entre las sillas nace un hilo dorado que sube hasta un punto del globo y desde allí se extiende hacia otros lugares del mundo.
Una conversación, en mi consultorio en Bogotá o desde cualquier lugar del mundo en el que estés.

Cómo empezar

La terapia es un trabajo compartido: un espacio para entender lo que te pasa y construir, juntos, cambios, comprensiones, sentidos y nuevas maneras de sentir.

  1. Escríbeme

    Por WhatsApp, con las palabras que tengas. No hace falta tenerlo claro ni saber por dónde empezar: para eso está la conversación.

  2. Acordamos la sesión

    Te comparto horarios y valor, y elegimos juntos si nos vemos en Bogotá o por videollamada.

  3. Comprendemos lo que te pasa

    En los primeros encuentros nos conocemos y miramos con calma lo que te trae: cómo empezó, qué lo sostiene y qué lugar ocupa en tu historia y en tus vínculos. Comprender un malestar es ya una forma de empezar a moverlo.

  4. Trazamos un camino juntos

    Desde esa comprensión definimos hacia dónde queremos ir: qué te gustaría transformar, entender o vivir de otra manera. Ese horizonte lo revisamos y ajustamos en el camino, a tu ritmo, porque el proceso es tuyo.

Testimonios

Cada proceso es íntimo y singular. Estas son palabras que algunas personas quisieron compartir, con su autorización, sobre lo vivido en este espacio.

Videos

Reflexiones breves sobre el duelo, la enfermedad, los vínculos y esas preguntas que la vida nos hace.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta?

¿Cuánto dura cada sesión y con qué frecuencia?

Cada sesión dura una hora, tanto en terapia individual como de pareja o familia. Por lo general comenzamos con un encuentro semanal y, a medida que el proceso madura, podemos espaciarlos. La frecuencia la definimos juntos, según lo que necesites.

¿Cuánto dura un proceso?

No hay una duración fija, porque cada historia tiene su propio tiempo. Algunos procesos se centran en una situación puntual; otros se abren a preguntas más profundas sobre la propia vida. De vez en cuando revisamos juntos el camino, y la decisión de continuar es siempre tuya.

¿La terapia online funciona igual?

Para muchos motivos de consulta, la investigación muestra que la terapia por videollamada funciona de forma comparable a la presencial. Lo esencial no es la pantalla, sino el vínculo y la posibilidad de hablar con libertad; por eso te sugiero buscar un lugar privado y una conexión estable. Si prefieres que nos veamos en Bogotá, también es posible.

¿Es confidencial lo que hablo?

Sí. Lo que dices en terapia está protegido por el secreto profesional que establece la Ley 1090 de 2006. Las únicas excepciones son las que la ley contempla, como un riesgo grave para tu vida o la de otra persona, o un requerimiento de una autoridad judicial, y te las explico con claridad desde el primer encuentro. Este es un lugar para decir lo que en otros lugares no se puede decir.

¿Qué pasa en la primera sesión?

Es una conversación para conocernos y empezar a entender lo que te trae. Me cuentas qué te está pasando, con tus palabras y hasta donde quieras, y yo te hago algunas preguntas para comprender mejor tu situación. También te explico cómo trabajo y cómo sería el proceso, y resuelvo tus dudas. Al terminar, conversamos sobre lo que vimos y decides si quieres continuar y con qué frecuencia.

No sé si lo mío “amerita” terapia, ¿puedo escribirte igual?

Sí. No hace falta estar atravesando un momento límite ni tener un diagnóstico para consultar. A veces basta con una inquietud, una pregunta que vuelve o la sensación de que algo podría ser distinto. Eso ya es razón suficiente para escribir.

Soy psicólogo, psicóloga o profesional de la salud mental, ¿puedo ser tu paciente?

Sí. Cuidar de otros también desgasta, y muchos colegas buscan un espacio propio de terapia. Si ya nos conocemos por un seminario, una supervisión u otro contexto profesional, lo conversamos antes de empezar para cuidar que los roles no se crucen; si no es posible, te ayudo a encontrar a un colega adecuado.

Estoy en tratamiento oncológico, ¿cómo nos organizamos?

Como acto de cuidado, lo primero es tu seguridad. Algunos tratamientos, como la quimioterapia, debilitan las defensas, y en esos periodos conviene reducir al máximo la exposición a infecciones: la atención por videollamada es el recurso más seguro para continuar el proceso sin riesgos innecesarios. Según tu tratamiento y cómo te sientas, definimos juntos la modalidad y ajustamos la frecuencia de las sesiones a tus ciclos.

Vivo fuera de Colombia, ¿cómo coordinamos los horarios?

La hora de referencia es la de Colombia, pero buscamos con la mayor flexibilidad posible un horario que se ajuste a tu zona horaria y a tu rutina. Lo acordamos por WhatsApp antes de la primera sesión.

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Para profesionales de la salud

Supervisión clínica y trabajo interdisciplinario

La clínica también pide ser pensada. Hay casos que nos habitan más allá de la sesión, procesos que nos confrontan con el sufrimiento, la enfermedad o la muerte, y momentos en que la propia implicación necesita otra mirada. La supervisión es un espacio para pensar con rigor y con cuidado, desde una perspectiva sistémica-compleja.

Para quién es

Psicólogas y psicólogos clínicos en formación o con experiencia, psicoterapeutas, estudiantes de psicología clínica y profesionales que trabajan en contextos hospitalarios, oncológicos o de cuidados paliativos.

Áreas

  • Psicooncología
  • Cuidados paliativos y final de vida
  • Duelo, incluido el duelo prolongado y anticipatorio
  • Clínica sistémica: pareja, familia y patrones relacionales

Modalidad y formato

  • Individual o grupal
  • Online o presencial en Bogotá
  • Sesiones de una hora, con la frecuencia que acordemos
  • Tarifa con descuento para estudiantes

Qué te llevas

Formulaciones de caso más claras, una lectura más fina de los patrones relacionales que se juegan en la terapia, recursos para sostener procesos de alta carga emocional y un espacio de cuidado para quien cuida.

Derivaciones y trabajo con equipos de salud

Si eres profesional de la medicina, de la psicología o de otra área de la salud y quieres remitir a un paciente, puedes escribirme directamente. Mi formación en psicooncología y mi experiencia en cuidados paliativos incluyen práctica clínica en contextos hospitalarios, y entiendo el acompañamiento psicológico como parte de un trabajo interdisciplinario.

En pacientes oncológicos, priorizo la seguridad: durante los periodos de inmunosupresión, la atención virtual es el recurso preferente para reducir al máximo la exposición, y la frecuencia de las sesiones se ajusta a los ciclos del tratamiento.

Formación complementaria: diplomados y cursos de actualización en salud mental · Máster en Neuromarketing, Universitat de Barcelona.

No tienes que tenerlo todo claro para dar el primer paso

Basta con escribir, con las palabras que tengas, lo que te está pasando. A veces el primer paso no es saber hacia dónde ir, sino permitirse no seguir cargando a solas lo que pesa.

Te respondo personalmente. Presencial en Bogotá y online.

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